La madrugada del 20 de septiembre de 2025, el edificio de la Asociación PRODEME que albergará un centro de acogida en Monforte de Lemos sufrió un ataque con cócteles molotov. No hubo heridos, pero sí daños materiales. Autoridades locales y autonómicas condenaron el hecho y anunciaron refuerzo de la seguridad. Este episodio, más allá del impacto, nos recuerda que la infancia debe estar siempre a salvo de la violencia y la xenofobia.

Quiénes son y qué necesitan
Los menores migrantes no acompañados (MMNA) son chicos y chicas que llegan sin referentes adultos y pasan a tutela de la administración autonómica. Galicia ya ha recibido la comunicación de los primeros expedientes dentro del reparto estatal —dos adolescentes procedentes de Canarias— y deberá acoger a más a lo largo del curso. Su prioridad es protección, escolarización y salud, como dicta la ley y los estándares internacionales.
Cinco bulos… y los hechos
1) “Traen delincuencia”.
La evidencia comparada no muestra relación causal entre la presencia de MMNA y un aumento delictivo en los barrios. La delincuencia juvenil es multicausal (desarraigo, pobreza, consumo, falta de oportunidades) y se reduce cuando se ofrece escolarización, acompañamiento y ocio educativo estable. Además, estos chicos y chicas son con frecuencia víctimas de agresiones y delitos de odio; señalarlos de forma indiscriminada dificulta su protección y la convivencia.
Qué sabemos que funciona:
- Acogida y estabilidad residencial desde el primer día, con referentes adultos claros.
- Escolarización y refuerzo lingüístico intensivo los primeros meses.
- Mentoría y deporte/ocio estructurado como factor de protección.
- Mediación comunitaria con vecindario y comercios para resolver temores y rumores.
- Coordinación entre equipos educativos, servicios sociales y policía de proximidad, con enfoque preventivo.
No hay datos que justifiquen el estigma pero sí evidencias de que la inclusión social ordenada mejora la seguridad de todos.
2) “Reciben más ayudas que las familias gallegas”.
Falso. Las prestaciones económicas ordinarias exigen residencia y empadronamiento y no existen ayudas “exclusivas” por ser extranjero. Lo que sí existe es el sistema de protección a la infancia, que se aplica a cualquier menor tutelado —sea español o extranjero— y se rige por el interés superior del menor.
¿Qué reciben realmente? Alojamiento y manutención en recurso residencial o familiar, escolarización y apoyo lingüístico, ropa y material escolar, atención sanitaria y psicológica, acompañamiento educativo y asesoría jurídica para regularizar su situación. Son apoyos en especie, no “pagas” personales.
En cambio, prestaciones monetarias como rentas mínimas o ayudas autonómicas suelen exigir edad y requisitos administrativos que los menores no cumplen; y, al cumplir 18, el acceso a programas de emancipación depende de plazas disponibles y evaluación profesional, no es automático.
Conclusión: no hay privilegios, hay protección infantil equiparable a la que recibe cualquier chico o chica bajo tutela.
3) “Colapsan la sanidad y los servicios”.
La saturación se previene y corrige con planificación, escalado de recursos y financiación interadministrativa. Los MMNA usan, sobre todo, atención primaria/pediatría, salud mental infanto‑juvenil, educación y servicios sociales. Su llegada es escalonada y, con previsión, los sistemas pueden absorber la demanda. El principal cuello de botella no es “quién viene”, sino cómo organizamos la respuesta: tarjetas/identificación sanitaria, intérpretes, primera cita médica y calendario vacunal.
Se trata más bien de un reto de gestión y recursos, no un problema atribuible a los menores.
4) “Todos son mayores haciéndose pasar por menores”.
Los casos dudosos se someten a protocolos de determinación de edad con intervención de Fiscalía de Menores y, en su caso, revisión judicial. No es la norma y solo se activa cuando hay dudas razonables. El circuito incluye entrevista social, comprobación documental, presencia de intérprete y, si procede, valoración médica no invasiva por equipos multidisciplinares; las pruebas radiológicas u otras exploraciones se utilizan de forma subsidiaria y proporcional. El informe es motivado y puede recurrirse. Mientras se resuelve, rige la presunción de minoría y la protección inmediata (acogida, escolarización y tarjeta sanitaria provisional). Difundir sospechas generalizadas vulnera su dignidad y dificulta su integración.
Garantías básicas:
- Derecho a intérprete y a información comprensible.
- Consentimiento informado para cualquier prueba.
- Participación del Ministerio Fiscal y control judicial.
- Posibilidad de revisión si aparecen nuevas pruebas documentales.
5) “Galicia no puede acoger”.
La Xunta ha señalado tensiones de capacidad y financiación, pero también reconoce que el traslado está en marcha y que se habilitarán centros y plazas en diferentes ayuntamientos. Acoger sí es posible si se asegura planificación por fases, cofinanciación Estado‑autonomía‑UE y refuerzo de personal (educadores/as, trabajadores/as sociales, psicología, mediación y equipos sanitarios). El cometido institucional es garantizar protección y continuidad educativa, con apoyo del Estado y coordinación local.
La clave no es decir “no podemos”, sino organizar y financiar bien lo que ya funciona en otros territorios, con participación social y evaluación.
Qué funciona (y cómo puedes ayudar)
- Acogida segura y calmada: minimizar el ruido mediático hostil y asegurar entornos libres de odio. Las condenas públicas, como las expresadas tras el ataque de Monforte, son claves.
- Escolarización y apoyo lingüístico: entrada inmediata en el sistema educativo, refuerzo de idioma y tutoría entre iguales.
- Salud mental y acompañamiento: atención a duelos migratorios y traumas, con profesionales especializados.
- Itinerarios formativos y de empleo: acceso a FP, orientación y prácticas protegidas que favorezcan la autonomía.
- Red comunitaria: ONGD como SenValos aportan mediación intercultural, mentorías, refuerzo escolar y trabajo con familias y barrios. Súmate como voluntariado, dona materiales escolares o ayuda a tejer alianzas con centros y empresas locales.
Cerrar filas con la infancia
La violencia nunca puede marcar el comienzo de una vida nueva. La respuesta ética y eficaz es acoger, proteger e integrar, desmontando bulos con datos y promoviendo soluciones reales. Monforte no puede quedar como la noticia de un ataque: que sea el punto de partida de una comunidad que cuida.