31 de diciembre de 2025. Cerramos el año con una mezcla de orgullo sereno y responsabilidad. Orgullo, porque 2025 ha sido un año de mucho trabajo sostenido, de presencia en el territorio y de proyectos que han respondido a necesidades reales. Responsabilidad, porque cada dato que compartimos y cada historia que acompañamos nos recuerdan que la inclusión social no es una idea abstracta: es una tarea cotidiana, exigente y colectiva.

En un contexto social donde conviven avances con incertidumbres —y donde, en ocasiones, se escuchan discursos que simplifican la diversidad o cuestionan la sostenibilidad y la interculturalidad—, en ONGD SenValos hemos optado por un enfoque claro: actuar con rigor, cercanía y evidencia, sumando alianzas para que las oportunidades sean más accesibles para todas las personas y para que nuestras comunidades sean más cohesionadas, más seguras y más prósperas.
Este artículo es una recapitulación ordenada de lo que hemos impulsado en 2025, los resultados alcanzados y la mirada con la que entramos en 2026.
Una idea-fuerza que ha guiado 2025: inclusión que se construye en lo local
Si algo define este año es la combinación de tres elementos:
- Territorio: proyectos aterrizados, con presencia real en municipios y comarcas.
- Acompañamiento: procesos de inclusión que no se resuelven en una sesión, sino en itinerarios sostenidos.
- Alianzas: administración local, tejido asociativo, empresas y ciudadanía comprometida.

La inclusión social, la empleabilidad, la educación, la salud comunitaria o el bienestar en el rural no dependen de una única intervención. Dependen de redes y de continuidad. Por eso, en SenValos hemos priorizado el trabajo en red, la coordinación con agentes locales y la capacidad de adaptar cada proyecto a la realidad concreta de cada lugar.
Proyectos principales de 2025
1) Inclusión social de personas migrantes en A Coruña, Negreira, Vilagarcía de Arousa y Chantada
Durante 2025 desarrollamos diversos proyectos de inclusión social dirigidos a personas migrantes en A Coruña, Negreira, Vilagarcía de Arousa y Chantada. El objetivo común ha sido reducir barreras y ampliar oportunidades a través de acciones de acompañamiento, orientación, activación comunitaria y derivación coordinada a recursos.
Estos proyectos se sostienen sobre una premisa sencilla: la inclusión no ocurre “por inercia”. Requiere información accesible, apoyos en momentos clave, acompañamiento para navegar trámites y recursos, y también espacios donde fortalecer el vínculo comunitario.

2) Proyecto europeo: formación en lenguas de acogida utilizando IA, en colaboración con Polonia
La lengua es una llave. Abre puertas a la participación social, a la formación, al empleo y al acceso a servicios. En 2025 impulsamos un proyecto europeo de formación en lenguas de acogida utilizando IA, en colaboración con Polonia.
El foco ha estado en explorar enfoques más personalizados y accesibles: ritmos de aprendizaje distintos, itinerarios adaptables y recursos que reduzcan la dependencia de un único formato de enseñanza. La innovación, en nuestro enfoque, no sustituye lo humano: lo refuerza. La tecnología es útil cuando amplía el acceso, reduce brechas y respeta la diversidad de contextos.

3) COIDAMUXÍA: promoción del voluntariado para paliar la soledad no deseada en el rural
El rural no solo necesita servicios: necesita comunidad. En 2025 impulsamos un proyecto de promoción del voluntariado de COIDAMUXÍA orientado a paliar la soledad no deseada en el ámbito rural.
La soledad no deseada es un fenómeno silencioso, con efectos sobre la salud y el bienestar. Responder a ella exige sensibilidad, continuidad y una forma de cuidado que no infantilice ni invada, sino que acompañe desde el respeto. El voluntariado, bien diseñado y bien cuidado, puede ser una herramienta poderosa para fortalecer vínculos, activar redes vecinales y sostener la vida cotidiana.

4) VALÍA: itinerario integral para mujeres migrantes en situación de vulnerabilidad
En 2025 desarrollamos el proyecto VALÍA, un itinerario integral para mujeres migrantes vulnerables. Este trabajo ha partido de una realidad que conviene nombrar sin rodeos: muchas mujeres migrantes afrontan barreras acumuladas (administrativas, laborales, lingüísticas, de cuidados, de aislamiento social o de acceso a derechos).
Un itinerario integral significa acompañar con perspectiva de género y derechos, coordinando recursos y sosteniendo procesos, no solo “atendiendo demandas puntuales”. En VALÍA, la prioridad ha sido fortalecer capacidades, proteger derechos y ampliar redes de apoyo para que cada persona pueda construir su proyecto vital con más seguridad y autonomía.

5) Ecogranja San Isidro: inclusión sociolaboral a través de la agricultura regenerativa
La transición ecológica no es solo una cuestión ambiental: también es social. En 2025 avanzamos en el proyecto de inclusión sociolaboral a través de la agricultura regenerativa en Ecogranja San Isidro.
La agricultura regenerativa conecta empleo, aprendizaje práctico, sostenibilidad y arraigo territorial. Trabajar desde este enfoque significa pensar a largo plazo: suelos más sanos, producción con menor impacto, y al mismo tiempo itinerarios de inclusión que pueden abrir puertas al empleo y al emprendimiento en el sector agroalimentario.

6) Refuerzo educativo para jóvenes migrantes en A Coruña, con apoyo en material escolar
La educación es un derecho y también un predictor de oportunidades futuras. En 2025 mantuvimos el proyecto de refuerzo educativo para jóvenes migrantes en A Coruña, incluyendo apoyo en la entrega de material escolar.
Aquí el objetivo es muy concreto: que el punto de partida no determine el techo. Acompañar en el estudio, reforzar hábitos, apoyar la continuidad educativa y reducir barreras materiales es una inversión directa en futuro, en autoestima y en pertenencia.

7) Dinamización del sector productivo agroecológico en la comarca de A Coruña
En 2025 participamos como agente dinamizador del sector productivo agroecológico de la comarca de A Coruña. La agroecología es una vía de desarrollo territorial con potencial económico, ambiental y social. Dinamizar el sector significa facilitar conexiones, activar redes, visibilizar iniciativas y contribuir a un ecosistema productivo más resiliente.
Este trabajo tiene un componente estratégico: si queremos territorios vivos y transiciones justas, necesitamos cadenas de valor locales, empleo digno y modelos productivos sostenibles que no dejen a nadie atrás.

8) Promoción del asociacionismo migrante: apoyo a iniciativas en A Coruña, Betanzos y Costa da Morte
La inclusión se fortalece cuando hay participación y organización comunitaria. En 2025 reforzamos la promoción del asociacionismo migrante, apoyando iniciativas en A Coruña, Betanzos y Costa da Morte.
Este apoyo busca algo esencial: que las personas migrantes no sean solo destinatarias de servicios, sino también protagonistas de propuestas, espacios de convivencia y acciones colectivas. El asociacionismo es un vehículo de ciudadanía activa y una pieza clave para construir comunidades más cohesionadas.
Resultados 2025: datos que hablan de esfuerzo y de impacto
La rendición de cuentas importa. No solo por transparencia, sino porque permite aprender, mejorar y sostener el apoyo social a lo que funciona.
En 2025, en ONGD SenValos:
- Atendimos a 643 personas migrantes a lo largo del año.
- El 63% fueron mujeres, lo que refuerza la importancia de mantener enfoques específicos y medidas que contemplen desigualdades estructurales.
- Formamos a 95 personas, impulsando competencias clave para la autonomía y la empleabilidad.
- Logramos inserción laboral estable para 34 personas, un indicador especialmente relevante por su impacto directo en seguridad económica y proyecto de vida.
- Impactamos positivamente en más de 13.600 personas de manera indirecta, a través de acciones comunitarias, sensibilización, redes, dinamización y mejora de entornos.
Estos datos no son una meta final: son un punto de partida para seguir mejorando. Detrás de cada cifra hay tiempo, coordinación, seguimiento, y también la voluntad de quienes confían en nuestros programas y participan en ellos.
Lo que 2025 nos ha enseñado (y lo que no vamos a perder de vista)
Este año deja aprendizajes claros:
- Los itinerarios funcionan mejor que las intervenciones aisladas. La inclusión exige continuidad y seguimiento.
- El enfoque comunitario multiplica el impacto. Cuando activas redes locales, los cambios se sostienen más allá de un proyecto.
- La innovación útil es la que reduce brechas. La IA y la tecnología tienen sentido cuando mejoran acceso, personalización y eficiencia sin deshumanizar procesos.
- El rural necesita soluciones específicas. La soledad no deseada no se aborda con recetas urbanas: requiere cercanía, presencia y respeto por los ritmos del territorio.
- La sostenibilidad y la inclusión son dos caras de la misma transición. No hay futuro ambiental viable sin justicia social, ni justicia social duradera sin entornos sostenibles.
Mirada 2026: consolidar, escalar y cuidar lo esencial
Entramos en 2026 con una visión práctica y de futuro: consolidar lo que funciona, escalar lo replicable y reforzar la calidad del acompañamiento. Esto implica:
- fortalecer itinerarios de empleabilidad y formación;
- ampliar enfoques comunitarios y de participación;
- seguir innovando en aprendizaje de lenguas y metodologías accesibles;
- reforzar acciones que conecten agroecología, empleo y territorio;
- y cuidar al equipo y al voluntariado, porque no hay impacto sostenido sin organizaciones cuidadas.
Gracias y cómo seguir sumando
Nada de esto se hace en solitario. Gracias a las personas participantes, al voluntariado, al equipo profesional, a las entidades colaboradoras, a las administraciones y al tejido productivo que ha caminado con SenValos durante 2025.
Si quieres contribuir a que este trabajo continúe y llegue más lejos en 2026, hay varias formas de sumar: participar, difundir, colaborar como entidad o apoyar las iniciativas de SenValos desde tu ámbito. Lo importante es lo mismo: seguir construyendo comunidad y oportunidades reales, con rigor y con humanidad.
